jueves, 4 de agosto de 2011

Edulcorado. -grandezas de bolsillo-

Su sabor es tan ácido como el agua al que le echas una insignificante migaja de azúcar para que sepa tan amargo a modo de saborear la exquisita granizada menos insípida del dispensario.
Un abanico de sabores agrios, agradables e incomprensibles.