Una aurora
que se mueve hasta mí y me rocía los oídos con juramentos y algo más justo
antes de dormir. Que me aturden los sentidos con cada roce exquisito dado en
las rejas del vacío en que me habito. Contactos que sujetan los nimbos del eterno,
fruto del embrujo del sino que a todo ser le asiste dentro de mi mente enferma.
Notas que viajan, que arden en el empeño de alborear
el gesto de aquellos que juran justo antes de pecar.
Querer teneros en cada hueco de mi oído, y estar de nuevo juntos hasta el fin.
Querer teneros en cada hueco de mi oído, y estar de nuevo juntos hasta el fin.
En el viaje encontrar el nuevo obsequio otorgado;
en tu cielo poder volar para siempre y no caer hasta el día de mi muerte.
Y si esto es lo que nos llena, miremos a la luna y vivamos por ella.
Y si esto es lo que nos llena, miremos a la luna y vivamos por ella.
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