Atados; tú a mi cintura, yo a tu locura, y aunque no te vea la cara, sé que estás sonriendo. La gravedad es lo único que puede tirarme al suelo. El resto está en tus manos, vamos a probarlo antes de echar el vuelo.
Los estados de ánimo se materializan en un cruce de palabras, sustanciando una extraña mezcla de gula y lujuria, que caminan de la mano por la esquina desbordando al resto de pecados capitales. Lo que sea, pero probándote, que de los siete, elegí uno de los mortales.
Sin cura alguna, más que remedios naturales; funcionan aquí y en cualquier parte.
Pero es difícil concentrarse tan cerca de las estrellas, estén en sombra, si el remedio no se da en dosis adecuadas. La fórmula: hacerlo con el justo oxígeno acariciando nuestros labios. Dos formamos la existencia.
Algo directo: vámonos aparte. Que se muevan los planetas pequeños y asustados. Perdamos el control. Vivamos algo bestial, algo que no podamos olvidar. Vivamos un vado permanente donde tú y yo podamos vivir en paz. Escondámonos cerca de la primera estrella polar.
Que empiece la mudanza.
Los estados de ánimo se materializan en un cruce de palabras, sustanciando una extraña mezcla de gula y lujuria, que caminan de la mano por la esquina desbordando al resto de pecados capitales. Lo que sea, pero probándote, que de los siete, elegí uno de los mortales.
Sin cura alguna, más que remedios naturales; funcionan aquí y en cualquier parte.
Pero es difícil concentrarse tan cerca de las estrellas, estén en sombra, si el remedio no se da en dosis adecuadas. La fórmula: hacerlo con el justo oxígeno acariciando nuestros labios. Dos formamos la existencia.
Algo directo: vámonos aparte. Que se muevan los planetas pequeños y asustados. Perdamos el control. Vivamos algo bestial, algo que no podamos olvidar. Vivamos un vado permanente donde tú y yo podamos vivir en paz. Escondámonos cerca de la primera estrella polar.
Que empiece la mudanza.
Busco motivos para no quererte ahora; miente.
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